miércoles, 16 de julio de 2008

De lugares, rincones y sitios


Cada rincón queda inconcluso:

bajo la mesa, en una esquina,

sobre el tejado o junto a la leña...

ningún espacio se cierra.


Los lugares son abiertos

y aceptan toda clase

de objetos deliciosos:

manecillas de relojes, flores,

botellitas de plástico, hojas,

monedas, pinceles

y demás artefactos inusuales.


Muchos sitios

se reservan el derecho de admisión

cuando otros

sólo detienen violentamente:

sobre el umbral

un letrero algo manchado,

sin precisión ortográfica,

"Oi, martez, proivida la hentrada

a quien corrija ezte mensage"

2 comentarios:

El Chino dijo...

Lya es refrescante tu poesía, intensa en el suspenso del final. Lugares como personas, eso es lo que imagino.
Falta esperar lo que tu poesía revele en otro instante que sea leída

Silvi dijo...

Lya siempre deja que las palabras afloren desde lo mas profundo del ser... hila cada palabra haciendo de ella una poesia... lo haces muy lindo, sentido y profundo.