miércoles, 14 de enero de 2009

Ese es él


Ese no es él.
No cuando le duelen las sienes
y olvida las fechas de cumpleaños.
No se parece
al que odio mojar sus zapatos
cuando sale y llueve de día
o es distinto
al que quiere encerrar
en una sola palabra
todo eso que ve por la ventana.

Él no es
quien deja escapar una orquídea
o el que olvida cómo se baila tango.
Nunca será
quien pinte de rojo una boca
o coloque sus pies en forma de cruz.

¿Quién es?

Es quien ayer
diseñó un pueblo de arena
y despejó el cielo para los niños.
El que cantó en silencio
junto a las miradas cabizbajas
ese sin refugios o escudos
el de la piel descubierta.
Es quien se olvidé de los nombres
y el que encontró una palabra
para el mínimo momento
quien se vistió con el cuerpo de todos
y robó un pedazo de pan
para confeccionar una sonrisa.

Ese el él.
El que se esconde
tras los aparentes años vividos
y quien sólo se llena con deseos:
cuentos, versos, historias y fábulas.
El que inventó emociones
y brillo con cada resonar de su paso.

¿Quién es al fin?

Él es quien se oculta
con destellos verduscos
mientras se nutre en soledad
para nacer de madrugada
entre las cobijas serenas.