lunes, 15 de junio de 2009

Bosque de alas (Alumine - Lya)



Cae la tarde con ella asoman las estrellas, aquí hay una princesa a quien los sentimientos que brotan de su corazón la inquietan.

Sigilosa se ha internado en el bosque, madre selva acogedora, en busca de razones y saberes que le brinden a su pecho libertad y respiro.
Sentada frente al cauce de un rió mira el cielo que poco a poco va oscureciendo.
No conoce su camino ni el sendero construido con las lagrimas copiosas que quieren desgastarle el rostro ingenuo, limpio de amargura o vil candor. Solo es víctima de la inocencia, de su sueño no cumplido.


-Ven aquí recuéstate en mis alas – murmura a su izquierda su hada
-¿Te has sentido desprendida de la mas fina esperanza? Cobija necesita mi cuerpo, alado manto me ofreces
-¿Qué sucede mi niña? ¿Por qué piensas que mueren tus ilusiones?
-Llevo dos días sin ver al sol cara a cara. Pierdo el valor de creer que sus rayos habitan en mi. Me convierto en preguntas que se llevan mi esencia a un profundo vacío mortal.
-Calma mi pequeña, ya tu angustia pasa. ¿Ves aquella estrella que está cerca de las tres María? Vamos a dejar en ella el deseo que en tu alma habita
-Mi deseo... mi deseo.... yo deseo ser perpetua sensación de alivio, calma, arrullo, vida plena para el mundo... que la soledad no llene los pechos, así como inunda hoy el mío, que los rostros calmen su agonía en la inmensa oscuridad del cielo, pues aunque se vista de negro, trae consigo las estrellas, tenues luces de ilusión, vivo ejemplo de paz y encanto... mi deseo yo deseo.
-Pequeño capullo, la vida muchas veces es una gran escuela, donde cada cosa que vivimos seria una gran lección; si evitáramos algunos sentimientos, pues, ¿existiría la evolución? ¿Alguien dejaría todo por amor? ¿Alguien comprendería que se siente cuando la soledad avanza? De una u otra manera, a través de estos momentos, uno aprende a valorar mejor.
-¿Es la soledad maestra de mi tiempo? ¿es ella quien me enseña a saber que aquello que poseo es lo que me ha de hacer feliz? Déjame que pienso, intento encontrar el valor que traen tus brillantes palabras, luz en mi silencio.
Has de llevar razón, algo debo aprender, ¿pero si no sobrevivo a la inmensa agonía que parece atraviesa mis ojos, mis manos, mis cabello y mi sonrisa?



La princesa cierra sus ojos pequeños, el hada le inventa un cuento. ¿qué nos dice la noche inquieta en los brazos de esta fantasía?
La luna se hace cómplice de una niña enamorada, acompaña su pena de no ser correspondida.
La niña enamorada ha perdido la sonrisa, aquel joven no la mira como sus ojos querrían.
El aire viaja lento, les mueve el cabello a ambas, les tiñe de verde la sencillez, la calma que intenta llegar.
Una niña va perdida como un petalo en el mar: es tan grande su tristeza, tan pequeña su existencia.



-Sabes, descubrí que el hombre no conoce su destino. Tus palabras me han llevado de la mano por un sueño. Me encontraba caminando por rutas desconocidas, turbios destellos intentaron atemorizarme. De pronto, vi tu rostro a lo lejos y con verdad me decias que el tiempo es solo eso, cuestión de paciencia y fe.
-Pide al rey sol que te envié un amor, de esos que saben buenos, que no los agota el tiempo, que serene a tu corazón que de ansias desespera… siente que las olas de este mar te arrastran hacia la orilla, renace tu ser envuelto en esta quimera
-mi deseo... mi deseo... yo deseo, rey sol, que mi alma sienta la grandeza de un amor sincero, la lagrima tibia del corazón completo. No quisiera apresurar mis sueños, quiero calma para vivir con la mágica certeza de que alguien llegara...
Aunque un poco arrepentida, mi alada compañera, no he sabido actuar como supone un buen juicio. ¿me disculpas por no confiar en tu pura sabiduría?



El sol sonríe esbozando su perdón, su hada revolotea en medio de hojas secas, duendes salen de sus casas, la niña se ilumina, la niña tiene esperanzas nuevas, luz en sus ojos vueltos de ilusión

Y la bella princesa es ahora alada fantasía, ha olvidado su dolor y la sostienen sus alas de cristal. Lleva impresa la sabia luz de un hada nocturna, quien le ha hecho conocer la armonia entre los años, la esperanza y la alegría.
¡es el hada de la vida, la única capaz de entregarle una realidad distinta, un posible amanecer!
Es el sol que aparece, es el brillo que no acaba.

5 comentarios:

Miguel Quintero dijo...

....-¿Es la soledad maestra de mi tiempo?....

Muy al estilo Darionesco, leer "Bosque de Alas" inmediatamente me recordó los cuentos de Ruben Darío, con su delirio de hadas, ninfas y poesía.
Me gusto mucho, intuyo una propuesta clásica combinada con alguna moderna clave poética y secreta....un relato con mucho cuerpo, con intensidad.

tecla dijo...

Amigas del alma.
Prometo leeros y comentaros en cuanto llegu a mi destino.
Un abrazo de plata.
OQ

Lya dijo...

Miguel, encantadas de que te haya gustado.
Gracias por tu comentario

Lya dijo...

Tecla, querida nuestra, te esperamos y deseamos llegues pronto a tu destino
Besos bañados en tulipanas

Nataly dijo...

MARAVILLOSAS!!!