viernes, 14 de mayo de 2010

Me gustan mis manos



Me gustan mis manos
porque tienen cinco dedos
e invertidas se parecen
a un pentagrama incompleto
porque en ellas
se queda guardado el silencio
o porque señalan el cielo
dibujando constelaciones.

No son otras. Son las mías.
Esas que cubren mi rostro
o las que tapan mi boca
en respuesta al asombro.
Son las que suenan
las monedas del bus
o las que tocan y comunican.

Me gustan mis manos
porque diseñan mi imaginación
porque en la oscuridad
hacen chasquidos gracioes
y se amoldan a cualquier lápiz.
Sirven para pintar
son útiles para inventar...
me gustan por eso...
porque al verlas
en cada vena va
la sangre que me define
porque en cada músculo
en cada hueso
se aferran a lo que quieren
lo toman todo
se abren... intentan alcanzar
el aire que reposa sobre mis adentros.

Me gustan ellas, mis manos,
porque cuando las tomas
las haces ser mejor de lo que intentan
porque en ellas se alberga tu olor
las luchas que juntos pensamos.

Estas son mis manos
las que simulan a contaluz
sombras de cuentos
o las que enumeran sorbos de café
las que piensan, oyen y saben
estas... mis alas y mi fuerza
tan mías como de todos.