martes, 31 de agosto de 2010

Mal...interpretado



No estoy enojada.
Solo espero el bus
y me pregunto, con tanta lluvia,
qué pasaría si el mundo
fuera más pequeño
como para caber en la palma de mi mano:
yo me movería desde el meñique hasta el pulgar
y no me mojaría los pies
(desfortunada mi piel)
sería lluvia para una fracción de segundo
y los autobuses y mi ceño
estarían en paz.