domingo, 24 de octubre de 2010

Ambos





A Pablo

Tienen huerto entre los dedos
capullos creciendo
cerca del verdor terrenal.
No consiguen dar a luz
mariposas y jilgueros
porque aún no se unen
en carne y huesos completos.

Si los miras de lejos
creerás que se reconocen
por el tacto y los deseos
porque se conocen
simplemente
en la distancia de los hombres
si los ves de lejos
sentirás la inquietud
de sus semblantes serios.

Uno le teme un poco
a los baúles, al pétalo, al trigo
llora por fortuna y desventura...
llora por la vida...
se extiende en sonrisas
y ama con el corazón descubierto.

Otro recrea el amanecer
como si fuera su salvación única
es el motor de vida
silencio, paz y desvelo...
lloró solo una vez
al ver consumido su amor
antes el amor de aquel otro corazón.

Si estás cerca y observas
guiñan sus secretos
rezan al mar por el hoy
mantienen la promesa
de una eternidad con lirios
de una perpetua cadena de años.

Tienen ansias de fundar
una estela de sueño
de hilar con sus nombres
una diminuta canción...
de cerca o de lejos
uno y otro
se mecieron en un lazo
entrecruzado con miradas:
ampararon su pecho
en un hola, no un adiós.