miércoles, 20 de octubre de 2010

Dos coma cinco

AL VARSI DAL EPOGI MRASANBA
E POGUA

"Hay que crear aparatos que nos enseñen el valor del silencio"
Otoniel Guevara


El corazón es como un lirio
que se escapa por entre las filas
de transeúntes alocados
incapaces de ordenar el asombro.

Cuantas veces se tenga la palabra
ermitaña especie nocturna
más veces hablará este pecho
sobre el secreto de los sueños.


El corazón no es como un lirio
es más bien un tropezón del alma
cansada del oleaje vacío
de esas suertes que parecen mares.

Ver alejarse la prisa
deletreando este par de ojos cansados
resulta como viajar en vuelo a casa
solo con unos pies... sin alas.


El corazón es más sencillo
que cinco veces nuestras tazas de café
porque no se confunde
se esparce en latidos cada verano.

Dicen que es fácil sembrarse
al lado de árboles sin hojas
de igual forma es natural
pedirle follaje al barro.


El corazón es el corazón
en las manos, en la tierra o fraccionado
es esa vida diminuta
que se inquieta y se renueva en el silencio.