viernes, 13 de mayo de 2011

Invertidos



A vos y a mí

nos crecen semillas

en los dedos y las uñas

y llegamos a ser árbol

para fabricarnos una casa:

"Vení, aquí junto a mi pulgar

hay una chimenea,

hoy te toca dormir

entrelazado en mis falanges".

Tenés las alas

sin haber visto el viento

que se enrosca en el camino y las nubes

y así, poco a poco,

volás kilómetros para olvidar

volás del cielo en picada

mientras pensás cómo sería tener

más bien

al aire en tu espalda.

En cambio yo... yo me descubro

sin pensarlo dos veces

me dibujo del centro hacia los lados

y desde la letra hasta el tintero...

¿Querés que te cuente un yo?

A vos y a mí nos dicen eco

y no sabemos el afán

que tiene el mundo mundo mundo

de multiplicar lo innecesario

y encerrar en sus cabezas

al árbol, al aire y al cuento.

Nadie sabe ni entiende

los pormenores con que se fabrican

las posibilidades de existir en los abismos.

A vos y a mí nos tildaron

una vez que pestañeamos

al ver caer el sereno.

Y no comprendo a esta gente.

Vení, mejor encerrate en la palma de mis manos

y dejame contarte un viento:

"Habia una vez un cuento

de cabezas, afanes y deseos deseos deseos,

una historia de vos y yo invertidos

simulados como repeticiones en eco".