viernes, 25 de noviembre de 2016

Los niños que fuimos

Amor
Alexander Milov

Hay viajes que se van a las entrañas
van y vienen senderos
como cuando se anida el cuerpo tibio
en una pila de recuerdos.
Vos y yo fuimos hermanos
sangres ajenas 
en la luz, en la palabra, en la ilusión.
Hoy no somos nada
ni estallido, ni calumnia ni agujeros
no somos eco entre las manos 
las manos de los niños que fuimos.
Sé por tu sonrisa que todo llega
que tenés al lado las canciones de tu abuela 
y dormís con sueños en los sueños
para poder salir a trabajar temprano.
No hace falta que digás nada
no se esperan los días pasados
porque de eso solo hay lejanía.
A tu voz le ganó el olvido.
A tus luchas, la soledad.
A tus soles, los caminos.
A mí, el tiempo.

jueves, 14 de abril de 2016

Página 85: de volver al corazón



El corazón mide
del pulgar al índice
así como un amor esquivo
reservado.
Si le pudiera desabrochar
el saco
lo llevaría a dormir conmigo
fingiría celos
rencor
resentimientos imaginarios
para provocar la ruptura.
Pero no.
Paso la página
y vuelvo siempre
a la medida exacta
aunque vaya de dedo a dedo
aunque sea solo una distancia.

viernes, 1 de abril de 2016

Página 79


Es imposible 
no humedecer el ojo
cuando los pájaros saludan las auroras
y las praderas en mis manos
son pequeños jardines que despiertan.

En la disputa de pan
entre un hombre y un perro
amanece a camino incierto
se avivan todos los pasos
las rosas y los parques
porque no se puede dormir
y sonreír al mismo tiempo.

Amanece…

Inútilmente la calle intenta hacer silencio
o tal vez  puedo ser yo
tapándole los oídos a un día
incapaz de despabilar
cuanto recuerdo hubo de anoche.